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La gente considera a los sanadores profesionales como doctores, quienes, distantes de otras preocupaciones, ejercen con el enfermo. Esta es, empero, una idea muy rara y nueva. Probablemente la ideara el primer hechicero holgazán, y a partir de entonces la siguieron usando la mayoría de los especialistas de la mente. Desterremos esta idea de entre todos nosotros.
Si somos doctores (con lo cual podríamos querer decir “reparadores”), entonces somos doctores en la tercera y cuarta dinámicas -las dinámicas de los grupos y de toda la humanidad-, y nos ocupamos de la primera (uno mismo) y de la segunda (sexo y familia) sólo para lograr un mejor funcionamiento en la tercera y la cuarta.
La tercera y cuarta dinámicas son subdivisibles. Cualquier tercera dinámica se descompone en muchas actividades y profesiones: un vecindario, una empresa, un grupo militar, un gobierno municipal, etc. La cuarta se descompone, en la actualidad, principalmente en razas y naciones.
Por ejemplo, ahora nos encontramos con el trabajo de limpiar todo el campo de la salud mental. Al menos, así es como se denomina a sí mismo. La “salud” mental se ha corrompido durante más de medio siglo, convirtiéndose en una excusa para un Belsen o un Auschwitz (los emplazamientos de dos campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial). Es una atmósfera de actividades de peligro y caos. Ese campo ni siquiera pudo empezar a limpiarse a sí mismo. Ignoraba los derechos humanos o era indiferente a ellos. No tenía tecnología que funcionara, sobre la que basar ninguna ética profesional verdadera. Como en Scientology tenemos, de hecho, la tecnología y la ética, heredamos la tarea.
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